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Interés General
The Big White (El gran Blanco)
¿Como se puede ser tan perfecto sin apenas haber evolucionado?...Eso es lo que más de un científico debe estar preguntándose cuando se planta delante de tal semejante criatura, considerada como una maravilla biológica que no ha cambiado en los últimos cuatro millones de años. Hablamos del Carcharodon Carcharias, más conocido como Tiburón Blanco
Pero, ¿a quien no le ha taladrado alguna vez un escalofrío al escuchar este nombre?, y mas aun antes de una inmersión.
Este "pez" siempre nos ha fascinado a la vez que nos ha aterrado, todos ansiamos verle en su estado natural, no obstante, nadie desea cruzarse con él, principalmente por la injusta fama creada a su alrededor, alimentada en gran medida por ocasionales ataques, cuestionables proyectos cinematográficos y la quizás no acertada opinión de determinados profesionales de la biología que en alguna ocasión pudieron tener un desafortunado encuentro con este ser.
En 1835, un autor de un libro de peces escribía: "… en estas aguas habita el funesto tiburón, atraído por los olores de la gente, las enfermedades y la muerte"…. ¿que bases científicas podrían llevar a cabo tal afirmación cargada de rechazo?, evidentemente ninguna.
El tiburón ha sido siempre un animal con fama de temible y asesino, más aún El Blanco, por lo que a veces ha sido cazado de manera obsesiva, en parte por ser muy apreciado en el mercado, por venganza de fatales acontecimientos sucedidos o simplemente por la obsesión humana de ganar su cruzada a un medio que aún no domina por completo… el Mar.
Por ello se le han dado nombres que realmente podrían causar verdadero pavor a cualquiera que no este relacionado con este animal, como por ejemplo; "la muerte blanca", "devorador de hombres" , etc. Parece ser que a las puertas del siglo XXI aún nos hacen falta mitos y demonios.
Sin embargo, a diferencia de otros depredadores protagonistas de nuestras pesadillas, los tiburones no han sido nunca estudiados a fondo. De hecho, el propio mar en el que nadan es totalmente ajeno al ser humano y en él no somos capaces de desenvolvernos como nos gustaría, ¿será esta razón la que nos lleve a buscar miedos y temores en algunas de sus criaturas?.
Gran parte de los conocimientos que poseemos sobre los tiburones provienen de la disección y de la observación a distancia, pues al no poder acercarnos ni estar excesivo tiempo en su hábitat natural, este estudio se hace prácticamente imposible, por no hablar del peligro que correrían las vidas de los propios científicos, recordemos que estamos en su medio, nosotros somos los intrusos.
El tiburón blanco se mueve por el agua como si volase. Los amplios vaivenes de su enorme cola son capaces de impulsar a este gran escualo a más de 25 km. por hora. La misma forma de su cuerpo es una maravilla de la hidrodinámica, con un hocico cónico y unas aletas perfectamente situadas, le dan un aspecto de "proyectil", que le permite moverse en el agua con increíble soltura.
Aunque le llamemos tiburón blanco, su parte superior es de color gris oscuro (lo que es muy útil como camuflaje para animales como éste que viven en los fondos marinos) mientras que su parte inferior es de color blanco, lo que ha dado lugar a su nombre.
Este camuflaje perfecto ha hecho que nadie haya observado todavía como se aparean los tiburones blancos, por ejemplo, aunque se cree que el macho fecunda a la hembra empleando uno de los dos genitales que cuelgan en la parte inferior ventral. Al nacer alcanza una medida de entre 110 y 130cm, para llegar a la edad adulta (aproximadamente a los 9 años) con máximas de 6,5 metros, aunque se han documentado ejemplares de hasta 7 metros , más habitual en las hembras que en los machos, los cuales son algo menores ( aprox. 6 metros).Su periodo de gestación es de 1 año y suelen tener una sola cría. Su extensión geográfica abarca la mayoría de los mares del mundo.
Pero quizás lo más impresionante de este animal sea su extraordinario sistema electrosensorial capaz de detectar los pequeños impulsos eléctricos que provienen de los latidos del corazón y de los movimientos de sus presas, así como su espectacular olfato, capaz de localizar gotas de sangre a distancias kilométricas, Ni que decir tiene que por lo tanto es cierto el dicho de "son capaces de oler el miedo", pues ¿Quién es capaz de controlar sus pulsaciones al ver semejante animal?, más de uno consumiríamos una botella de 15 en cuestión de minutos .Este sistema sensorial, que se encuentra en el morro, reside en unos pequeños poros que son capaces de detectar corrientes eléctricas de hasta cinco milésimas de microvoltio. Además de localizar a sus presas le sirve para navegar, ya que gracias a él puede "leer" el campo magnético de La Tierra, además se ha comprobado que estos animales son auténticos viajeros del mar, capaces de visitar muchas costas en poco tiempo, de ahí que hasta la actualidad no haya sido posible mantener con vida en cautividad a un ejemplar adulto.
Pero, ¿Cómo es su anatomía? … pues sorprendentemente primitiva, al igual que sus congéneres en general. En vez de poseer esqueleto óseo tiene un pequeño esqueleto cartilaginoso. Su cerebro y su corazón son relativamente pequeños, mientras que su hígado y su estómago son grandes para ayudarle a paliar su enorme apetito, además de servirle de flotador, pues carecen de vejiga natatoria ,por ello si tenemos la posibilidad de avistar alguno, algo poco probable, siempre le observaremos en continuo movimiento (se ha demostrado que algunos escualos, como el tiburón toro, son capaces de subir a superficie con el fin de introducir aire en su estomago con el fin de controlar mejor su flotabilidad).
Sus armas de supervivencia podemos encontrarlas en , una poderosa mandíbula capaz de presionar con una fuerza 3000 veces superior a la del ser humano, así como una exposición dental consistente en varias filas de dientes triangulares e irregulares que son renovados de forma continuada para llevar a cabo su misión principal. Todo esto, unido a su ya mencionado sistema de orientación y localización de presas, le hacen un depredador casi perfecto, pues se ha comprobado que .Se ha cuantificado que uno de cada dos ataques del Blanco son eficaces.
En cuanto a su alimentación, no es del todo fiable el pensar que lo hace por la noche, pues se cree que su visión es muy pobre, más aún cuando lleva a cabo el ataque, momento en el cual sus ojos quedan tapados por una fina membrana protectora casi opaca que podríamos decir deja al tiburón prácticamente ciego durante unos segundos. Estos ejemplares no son fieles a jerarquías sociales, pues son solitarios y por tanto extremadamente competitivos.
Los ejemplares juveniles poseen una dieta basada principalmente en peces de pequeño tamaño, pingüinos e incluso aves de superficie, mientras que los adultos amplían su dieta a grandes mamíferos e incluso congéneres debilitados, aunque se ha comprobado que no desprecian la carroña, debemos tener en cuenta que nos encontramos ante un animal tremendamente voraz, capaz de capturar piezas con un tamaño considerable como ballenas, pelágicos u otros de su misma familia.
Lo que esta claro es que los humanos no formamos parte de su dieta habitual.
La idea de que estos tiburones sean devoradores de hombres se deba posiblemente más a la reacción humana de tener miedo a lo desconocido, así como un miedo mal infundado al propio animal, que a una visión científica. Aunque es evidente que el tiburón blanco no caza humanos, cuando uno se adentra en sus dominios, debe tener en cuenta las posibles consecuencias de un encuentro: su necesidad básica es alimentarse, su cuerpo esta diseñado para eso y todas sus acciones se encaminan a satisfacer esta necesidad, pero por ello no se puede eliminar de los océanos algo que ha estado ahí "solo" cuatrocientos millones de años.
Aunque es evidente que en una situación límite con un blanco, nuestras posibilidades de sobrevivir son cero, si bien la probabilidad de encontrarnos con uno son escasas, más aún de día.
No es muy común encontrarlos en aguas tropicales pues prefiere las aguas templadas o frías, como por ejemplo el Atlántico o el Mediterráneo. Si es habitual su proximidad a la costa, lo que no significa que no naden a grandes profundidad. Su acercamiento a los arrecifes de coral es inusual, no ocurre lo mismo en arrecifes rocosos y en los campos de kelpo (y otras algas).
No debemos hacer mucho caso de las estadísticas sobre los ataques de tiburones a humanos, pues además de que estos hechos suelen ser escasos, no suelen reflejar toda la verdad; hay países que así lo prefieren. Estos animales arrastran la fama de unos peligros que, aunque a veces sean exagerados, no impide que existan realmente.
Según todos los expertos, en un encuentro con un tiburón, si no perdemos la serenidad ni nos dejamos llevar por el pánico y permanecemos relativamente tranquilos, no dándole nunca la espalda, en la inmensa mayoría de los casos tendremos tiempo suficiente para ponernos a cubierto, siempre en el fondo y nunca entre aguas o en medio del gran azul, pues este animal efectúa la gran mayoría de sus ataques por sorpresa y desde abajo, facilitando la posibilidad de "expulsar " sus mandíbula hacia fuera como si de una ballesta se tratara. De hecho se ha documentado gráficamente espectaculares saltos sobre la superficie de estos escualos sin motivo aparente o bien con la finalidad de cazar leones marinos o pequeñas focas, principalmente en la Bahía False, Sudáfrica, donde es habitual este tipo de comportamientos.
Al margen de clásicas teorías, supersticiones y consejos, hay que reconocer que el tiburón blanco es una de las estampas más asombrosas e impresionantes que existen en los mares y océanos del planeta, por ello en esta ocasión si podríamos decir que estamos ante el verdadero Rey de los Mares que podría desafiar al mismísimo Neptuno para conservar su trono y de cuyo reinado solo hay un único responsable, el ser humano.