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¿Como se ve al otro lado del hielo? Esta es una pregunta que vamos intentar responder en el siguiente artículo.
Bucear bajo hielo en nuestras aguas interiores, está marcado por cuatro características principales:
1- Se trata de un Buceo en altitud, por lo que la presión atmosférica es menor que a nivel del mar, existiendo un mayor peligro de sobresaturación.
Por otra parte, la baja temperatura del agua, asociada a tiempos en el fondo prolongados, tiene una gran influencia en el cálculo de las inmersiones según las tablas de descompresión en vigor (a menor temperatura, mayor absorción de gases).
Así pues, las tablas ayudarán a corregir profundidades (que serán siempre menores), siendo éstas más necesarias cuanto mayor sea la altitud
También hay que corregir la velocidad de ascenso, que será menor, así, el aumento de solubilidad de N2 en los tejidos, aumenta el riesgo de accidentes de descompresión respecto a los aparatos de medida: por ello los profundímetros deberán ser electrónicos y los manómetros capilares
Es importante la adaptación de 12 a 24 horas en altura, antes de realizar la inmersión, al lugar donde vamos a sumergirnos, para evitar una inmersión sucesiva
Finalmente, no se puede olvidar el efecto potenciador del frío que tiene el viento
2- Se trata de un buceo en agua no salada.
Al tratarse de agua no salada la densidad del agua es menor, por lo que menor será la flotabilidad. En caso de ahogamiento en agua dulce tendremos menos margen de tiempo para reanimar.
3- Se realiza en agua realmente fría.
La baja temperatura del agua aumenta el riesgo de hipotermia, por lo que es necesario:
Conocer los síntomas de la hipotermia.
No exponerse al frío más que lo estrictamente necesario, por ello las inmersiones deberán ser cortas, de 20 a 30 min. como máximo.
Bucear en buenas condiciones de alimentación, hidratación y descanso
Conocer y aplicar los procedimientos de emergencia cuando sean necesarios.
Evitar en lo posible realizar inmersiones que impliquen descompresión.
4- Material requerido
Las bajas temperaturas a las que podemos encontrar el agua, nos hace que sea casi imprescindible el buceo con traje seco, cuya prenda de abrigo interior dependerá de la tipología del mismo.
Teniendo en cuenta que el aire que se respira, así como el de las botellas, debe estar completamente seco para evitar que la humedad se congele en el interior del regulador cuando se demanda mucho aire, será necesario que el regulador tenga la primera etapa estanca, de esta manera evitaremos que se bloquee el aire por la formación de hielo en su interior. De cualquier manera es aconsejable, por seguridad, la inmersión con dos reguladores con Kit de frío instalado, por lo que será necesario igualmente doble grifería en las botellas utilizadas.
5- Existe un techo real
Al encontrar un techo real, el buceo bajo hielo tiene las mismas características que el buceo en cuevas y cavidades donde puede producirse la desorientación incluso mas fácilmente que en una cueva, pues usualmente no existe una morfología diferente en el fondo de los lagos o ibones donde practicar este tipo de buceos que nos sirvan como referencia, y en el que la ansiedad, la angustia, el miedo, el estado de ánimo u otros estados patológicos de estrés en general, deberán ser dominados por el buceador, que, de no ser superados, podrían desencadenar un accidente de gravedad.
Sin embargo la inmersión bajo hielo, a diferencia de la inmersión en cueva, permite, claro está, cuando el espesor de la capa tiene las condiciones adecuadas, que el buceador pueda ser seguido desde la superficie y extraído allí donde se encuentre si las circunstancias lo requieren, posibilidad que no se dará normalmente cuando el espesor del hielo supere los 20 cm. Otra diferencia de consideración es que mientras que en buceo bajo hielo el cabo guía se opera desde la superficie, en el buceo en cueva el carrete lo lleva el buzo. Por ello se considera la inmersión bajo hielo como un paso intermedio en la preparación hacia el buceo en cueva. No obstante, en equipos y buceadores experimentados en este tipo de inmersiones si se utiliza este hilo guía con el fin de realizar expediciones o inmersiones de reconocimiento.
6- La seguridad
El buceo bajo hielo puede verse extraordinariamente condicionado por las características físicas que la misma presente en el momento de la inmersión. Factores tales como la profundidad, la velocidad de la corriente, la temperatura del agua, la visibilidad o la contaminación del lugar donde se realiza la inmersión, pueden hacer imposible la intervención del equipo de rescate.
Como en cualquier modalidad de buceo recreativo y sobre todo técnico, el objetivo es obtener siempre las mayores condiciones de seguridad, si bien en las operaciones desarrolladas bajo el nivel de seguridad, se adoptarán las normas que la situación permita.
En la zona de trabajo de buceadores se deberá izar la Bandera ALFA del Código Internacional de Señales.
Como norma, y a grandes rasgos, en una operación de este tipo se dispondrá del siguiente procedimiento:
Grupo de Buceadores
Son los que abordan la inmersión, y en la que el 1º buceador se encuentra unido con una cuerda de seguridad, también llamada de ascenso/descenso, directamente al exterior.
El 2º buceador irá detrás del 1º, y permanecerá enlazado a éste mediante un cabo corto de unión.
Los buceadores deberán ir provistos de medios de iluminación subacuáticos.
Grupo de Ayudantes en Superficie
Son los encargados de mantener contacto físico con los buceadores a través de la cuerda, para lo cual dispondrán de las medidas de seguridad y de anclaje necesarias.
Grupo de Seguridad
Como en cualquier operación de buceo, se dispondrá en superficie de una pareja de buceadores, o al menos de un buceador de seguridad, preparados para hacer inmersión de forma inmediata. Estos se encontraran equipados completamente (Traje cerrado, guantes, etc) a excepción de las botellas que estarán montadas para su uso inmediato. Debe existir una cuerda que una el clavo de hielo donde de fija la cuerda de ascenso/descenso con un punto fijo inamovible del exterior, conformando la cuerda de vida.
Es aconsejable que esta modalidad se practique en lagos con una profundidad mínima de 12 metros, evitando aquellos de menor profundidad. Es importante no descender en exceso para evitar el levantamiento del sedimento del fondo y que se bucee en la zona más cercana a la orilla, donde el agua circula con mayor facilidad.
Las zonas de buceo deben delimitarse, no debiendo realizarse más de un agujero en la zona señalada para la inmersión. Este podrá ser triangular o rectangular.
Se trata de una modalidad de buceo realmente llamativa, la temperatura del agua, que no suele superar lo 4ºC, la preparación de la inmersión, los parajes donde se realiza, el ruido de las burbujas bajo el hielo invernal y la difusa luz azulada y lechosa que deja penetrar la capa de hielo, hacen de este buceo una experiencia sobrecogedora.